“La Campaña al Desierto fue el desmembramiento de las comunidades de Buenos Aires”

María Isabel Araujo, representante de la comunidad Cacique Pincén de Trenque Lauquen, relató en Agassaganup, el arduo trabajo realizado para conseguir, cinco años después, la personería jurídica necesaria para reconocida ante la ley: “Estamos ultimando los detalles, el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) hizo una última visita. Hay que mandar unas modificaciones y en agosto tendriamos la personería en nuestras manos. Es un logro importante de la comunidad”.

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María Isabel comentó las últimas novedades del trámite iniciado tiempo atrás: “Hemos estado transitando este proceso desde el año 2009, donde comenzamos con el pedido de la personería jurídica, recién ahora, después de cinco años, podamos llegar a tener esta documentación, que es tan importante. Creemos que en el mes de agosto ya estaríamos contando con (ella), (que) nos permite un reconocimiento legal. Se pensaba que no había que demostrar quien somos, ya sabemos nosotros. De ahí la lucha nuestra fue muy como pudimos. Esto significa poder salir adelante de otra manera.”

La lucha de las y los hermanos tiene casi tres décadas: “La comunidad está conformada desde el año ’85, yo tenía 14 años cuando comenzamos y se aprobó la primera ley 23 602 en el Congreso, después asistiendo a la reforma de la constitución en Santa Fe, venimos pasando por distintos procesos y gobiernos. Somos una comunidad urbana, porque la historia nos lleva a convivir cada uno es su casa. La Campaña al Desierto fue el desmembramiento total de la provincia de Buenos Aires con respecto a las comunidades. Vivimos con la sociedad civil de Trenque Lauquen, vamos a los colegios a dar charlas, se nos ha hecho una apertura muy importante, les podemos contar la verdad de nuestra historia, desde ese lado vamos haciendo el camino dentro de la comunidad”.

“Lo que queremos lograr con esta personería es el pedido de 50 terrenos para las familias de la comunidad y poder vivir por los menos 50 de nosotros en lo que es una comunidad, eso que nunca tuvimos. Nosotros tenemos dos tipos de pedidos, 200 hectáreas, un 80% bajo agua, que en su momento nos entregaron en comodato a préstamo por un año y con respecto al tema de viviendas, es un pedido concreto de 50 lotes de terreno para conformar un barrio y un centro comunitario y poder allí seguir recuperando nuestra cosmovisión ancestral”, explicó la representante indígena.

TRABAJAR DESDE LA EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE

Isabel relató la labor de revaloración y difusión de la cultura mapuche que intentan llevar a cabo diariamente: “El derecho a nuestra Educación Bilingüe Intercultural lo estamos haciendo desde hace siete años que se fundó la escuela. Le pusimos el nombre de mi abuela Marcelina Pincén. Desde allí tratamos de recuperar nuestra lengua ancestral, mapudungún, talleres de alfarería y alguna otra cosa que podamos. Nos cuesta tanto porque al no tener edificio propio tenemos que estar mudándonos o pidiendo prestado. Los niños de la comunidad no logran tener un lugar de pertenencia, que es lo que nosotros queremos lograr”.

De la repercusión dentro del sistema educativo y en la comunidad cercana, la hermana mapuche comentó: “La apertura que ha habido en los colegios ha sido importante para nosotros, nuestros niños van a escuelas públicas y (pueden) decir ellos quiénes son y contar que lo que decimos es verdad. La escuela y los mismos compañeros aceptan, a ellos se le hace mas fácil que a nosotros que venimos luchando hace tanto tiempo. Cuando hicimos la presentación de una película, Pincén, Cacique de las pampas, fue un poco salir al debate. No fue hecha por nosotros, por ahí se participó un poco, pero no en la totalidad de lo que se quisiera haber contado”.

Luego, Araujo agregó: “Al preguntar a los chicos del secundario su opinión, decían “si tenemos que dar opinión y no conocemos la historia decimos que los indios eran unos asesinos y ladrones, por suerte conocemos que los dueños de estas tierras son ustedes”. Fue fuerte, pero hay un conocimiento por parte de la comunidad, en las diferentes actividades que hemos hecho. El año pasado hicimos un encuentro en el teatro de la ciudad, contarle a la sociedad civil nuestros reclamos, nuestros derechos. Desde ahí por suerte sale una comisión de apoyo a la comunidad, de la misma sociedad, no solamente firmando un documento en el pedido que hacemos al municipio, sino trabajando en conjunto”.

“Estamos sumando más que restando y estamos conviviendo dentro de esta sociedad civil que por suerte hay mucha gente que comprende lo que uno hace y por qué lo hace, eso para nosotros es un apoyo también. Tenemos un historiador, Mariano Nagy, hace siete años que viene trabajando con la comunidad, logramos sacar un libro, vamos a hacer la presentación el 19 de julio, se llama “Estamos vivos”. El se involucró personalmente”, resaltó el Isabel Araujo sobre la labor y el compañerismo de este reconocido profesional.

Hace más de un año que Isabel Araujo fue elegida como dirigente dentro del Consejo Indígena de Buenos Aires (CIBA) y así recalcó el valor que esta nueva función tiene para las y los originarios: “En marzo del año pasado salí como referente de Derechos Humanos de la provincia en CIBA. Poder trabajar desde ahí, también conseguir esos espacios. El derecho a la consulta de los pueblos está más allá de nivel nacional, sino que dentro del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, (es) internacional. Está muy bueno porque se nos consulta, ahora y en cada tema, en lo que refiere tanto a la parte de la cultura, también (con) los restos de las comunidades, que se ha hecho un manoseo importante y nosotros podemos salir a tener nuestra voz y voto, que se conozca de qué manera hacer estas cuestiones. El tema de los antropólogos que es un tema importante para nosotros también”.

Isabel Araujo, al concluir, repasaba con orgullo y felicidad el camino de lucha recorrido: “Estamos ultimando los detalles, el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) hizo una última visita a la comunidad. Hay que mandar unas modificaciones y en agosto tendriamos la personería en nuestras manos. Es un logro importante de la comunidad”.


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“Vamos a llevar al Cacique Pincén nuevamente a la Ciudad de Buenos Aires”

Bruno Rodríguez, realizador de la película “Pincén, cacique de las pampas”, miembro del grupo de Arte Comunitario Timotense, relató en Agassaganup O Zobá el trabajo de cinco años que les demandó el film: “nuestro proyecto no tiene el objetivo material y mucho menos económico, sino que se basa básicamente en ir a lo más profundo de nuestra historia, a los orígenes mismos de nuestro lugar”. “La película nos enorgullece porque está escrito el guión y toda la realización en base al sentir de los descendientes del cacique Pincén, contando una historia no muchas veces contada”, señaló e invitó a la presentación que tendrá lugar en la Biblioteca del Congreso Nacional el 14 de noviembre.

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Corría fines de la década de 1870, el Estado argentino se aprestaba a concluir una conquista militar que le había sido esquiva a la Corona española: casi la mayoría de la actual provincia de Buenos Aires y la región que hoy se conoce como “Patagonia”, permanecía en dominio de los pueblos originarios. Entre ellos había grandes caciques, algunos casi una leyenda, como Pincén. El grupo de Arte Comunitario Timotense, se puso como propósito visibilizar su historia y lo ha logrado con un largometraje que promete dar que hablar.

En diálogo con Agassaganup O Zobá, Bruno dijo que todos los integrantes del equipo realizador están “muy contentos, porque el pasado 12 de octubre estrenamos la película en Timote, que es un pequeño pueblo del oeste de la Provincia de Buenos Aires, de apenas 400 habitantes. Fue un estreno muy emotivo, había más de mil espectadores en la sala, en realidad, una carpa que alquilamos, porque no tenemos ningún salón con esa capacidad y mucho menos un cine”.

Al preguntarle qué los motivó a trabajar para visibilizar la historia de Pincén, el realizador contó: “ Tenemos un grupo de cine y teatro comunitario, hacemos ambas cosas en forma paralela, combinadas y mezcladas, y siempre abordamos temas relacionados a nuestros orígenes y a la historia de nuestro pueblo. Queremos mostrar esta faceta de la historia hasta ahora desconocida. Nuestro pueblo se genera a partir de la Conquista del Desierto, de la creación del Fortín Timote. Los pueblos originarios de nuestra zona eran la tribu del Cacique Pincén, pasando por Trenque Lauquen hasta La Pampa misma”.

“Quisimos ir a lo más profundo de nuestra historia, a los orígenes mismos de nuestro lugar y ahí encontrarnos con personajes como el General Villegas, el General Roca y el mismísimo Pincén. Investigando, estudiando y poniéndonos en contacto con descendientes del Cacique Pincén que hay acá en Trenque Lauquen – a 70 kilómetros de Timote – empezamos a escuchar las ganas que tenían de expresarse y de transmitir su sentir y decidimos que la película debía llamarse Pincén, cacique de las pampas, porque nosotros vivimos en la Pampa Húmeda de la Provincia de Buenos Aires” manifestó Bruno con profunda emoción.

“La película nos enorgullece porque está escrito el guión y toda la realización en base al sentir de los descendientes del cacique Pincén, contando una historia no muchas veces contada”.

Como muchas de las iniciativas independientes y autogestivas, el resultado final tarda mucho más en llegar de lo que a veces se planea. Esta película llevó 5 años para concretarse, a muy bajo costo, poniendo mucho esfuerzo y dedicación. “Lo nuestro es un proyecto sociocultural que ya tiene 8 años de vida. Se hizo prácticamente sin recursos, poniendo cada uno de nosotros lo que podemos, desde lo material, lo humano, el sacrificio, el trabajo y sobre todo la pasión. En esta película aparecen 160 vecinos actores” dijo este habitante de Timote, y luego agregó: “nos lleva 5 años de realización porque nuestro proyecto no tiene el objetivo material y mucho menos económico, sino que se basa básicamente en la realización en sí, lo que generamos socialmente en cada una de las filmaciones”.

“Lo hacemos lógicamente con ayuda desde el Gobierno Municipal, el Gobierno Provincial o Nacional, recibiendo en algún momento aportes para poder comprar nuestra filmadora, equipo de sonido, iluminación, y todas las cuestiones técnicas que necesitamos, porque nosotros mismos dirigimos la película, la iluminamos, la grabamos, la editamos. Entonces tenemos que hacer todo nosotros”, resaltó Rodríguez.

Sobre la realización del film, Bruno relató: “El personaje del Cacique Pincén, que en nuestras tierras habitaba hace solamente 135 años, lo hace un bisnieto, que vive en la ciudad de Trenque Lauquen. El bisnieto recrea a su bisabuelo en el momento de su captura, cuando tenía 70 años. Eso le da, junto con la participación del resto de los integrantes de la comunidad, un agregado especial a la película, que la verdad es algo realmente muy emotivo”.

“Nosotros pudimos encontrarnos con el Cacique Pincén y su leyenda, de alguna forma descifrarla a través de todos los testimonios que nos fueron transmitiendo cada uno de los descendientes del cacique y cuestiones inéditas o que jamás habían sido escritas. La encontramos en la transmisión oral, que es la forma en que transmiten todas esas historias los pueblos originarios, por lo menos los de nuestra zona”. A eso se debe sumar “todo el material que tenemos de los diferentes escritores de la zona, escritores trenquelauquenses trabajando con nosotros codo a codo en el armado del guión, en cada una de las escenas”, recordó Bruno Rodríguez.

Claramente, la cuestión indígena rara vez se ve reflejada en los grandes medios: “Nos cuesta mucho encontrar eco. Hemos visto que a través de esta película, amigos que piensan y por sobre todas las cosas, sienten como nosotros, se están interesando en el tema. Creo que cada vez vamos a ser muchos más los que estemos llevando este mensaje de los pueblos originarios, no solamente a la provincia de Buenos Aires, sino a todo el país, porque en la provincia de Buenos Aires hay una porción muy importante de la población que tiene sangre y son descendientes de pueblos originarios, y por ahí tienen vergüenza de decirlo. Creo que esta película les va a dar el coraje de salir adelante y empezar a hacer muchos más visibles”.

OBJETIVO CUMPLIDO

Luego de haber presentado la película en Timote y en Trenque Lauquen, Bruno expresó que “el objetivo ya está cumplido, queda mucho camino a recorrer pero uno de los objetivos que nos habíamos propuesto es que la gente de la comunidad de indios pampas empezaran a ser visibles, no solamente puertas afuera, ellos también dentro de su propio comunidad estaban siendo invisibles”.

En Trenque Lauquen la película fue vista por 2300 personas: “Se hizo una función para los chicos de la escuela, porque nosotros apuntamos a la parte de educación para que esta historia se conozca en las escuelas entonces se brindó una función el día viernes en horario de la mañana y de la tarde para los chicos con una sala totalmente colmada. Nos sentimos de alguna forma muy gratificados por la gente, por la tremenda respuesta que dio al ir al cine y por sobre todas las cosas lo que nos transmitió a la salida de la sala, que era básicamente asombro de estar viendo una historia por ellos desconocida”.

El film “Pincén, cacique de las pampas”, también se presentó en la ciudad de Carlos Tejedor. El próximo 8 de noviembre se va a estar proyectando en el festival de cine comunitario con vecinos de Saladillo; el 12 de noviembre se va a estar proyectando en General Pico, La Pampa.

El día 14 de noviembre a las 18 horas, en la sala Leonardo Favio “tenemos el orgullo de que la película se va a estar proyectando nada más y nada menos que en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Realmente eso es para nosotros más que un reconocimiento, sino algo que nos llena de orgullo, porque que se esté proyectando nuestra película en un ambiente tan Federal como es el congreso de la Nación, la verdad que nos llena de satisfacción. Creemos que va a ser mucho más lo que vamos a vivir ese dia en la biblioteca del Congreso. Van a estar presentes también los descendientes del cacique Pincén”, expresó este realizador timotense.

EL RETORNO DEL CACIQUE

La historia indígena de la provincia de Buenos Aires, ha sido invisibilizada a lo largo del tiempo. Tal es así, que muchas se preguntan en la realidad si hay presencia originaria en el territorio bonaerense. Algo similar sucede en la localidad de Timote. Al respecto, Bruno Rodríguez expresó: “Es una historia de 135 años prácticamente contemporánea a nosotros,  imagínense que estamos hablando de que un bisnieto del cacique Pincén lo está recreando. En este lugar donde yo me encuentro, fueron las tierras del Cacique Pincén. Cuando es capturado el por el general Julio Argentino Roca es enviado a la Capital Federal y es mostrado como un trofeo de guerra para Roca, quien tenía serias aspiraciones de ser presidente y luego lo fue, producto de su éxito de la “Conquista del Desierto”.

“Vamos a tener el orgullo de llevarlo al Cacique Pincén nuevamente a la Ciudad de Buenos Aires, pero hoy a través de nuestra película y mostrando una faceta totalmente diferente  de lo que siempre se conoció”.

Una de las presencias confirmadas, y esperadas por los concurrentes, es la del gran y querido Osvaldo Bayer, precursor en este camino de reivindicación y visibilización de los pueblos originarios: “También va a estar presente el día que presentemos la película en el Congreso. Esto lo hacemos porque nos sentimos con la necesidad de mostrar esta historia, que vamos a tratar de mostrarla en la mayor cantidad de lugares posibles. Así que toda aquella persona que quiera contactarse con nosotros, puede ser a través de ustedes, de Arte Comunitario Timotense del facebook. Nosotros estamos dispuestos a llevar la película aunque sea para verla con 10 amigos, pero que el mensaje se vaya transmitiendo y que todo el mundo sepa la verdadera historia de la Conquista del Desierto y en este caso del Cacique Pincén”.

 “Me sentirán que lo transmito con mucha pasión, en realidad es lo que nos ha movido y lo que nos ha llevado a lograr esto, la pasión que hemos puesto cada uno de nosotros, y estamos muy convencidos de que no estamos solos, sino que seguramente esa leyenda del cacique Pincén nos sigue convocando, nos sigue uniendo y nos sigue dando fuerzas para seguir trabajando por esta visibilización de los pueblos originarios de nuestra zona”, declaró Bruno al despedirse, transmitiéndonos a todos el entusiasmo y las ganas de encontrarnos, muy pronto, con el gran Cacique de las pampas.


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“La gente letrada fue beneficiaria de quedarse con mano de obra gratis”

De la mano del historiador Mariano Nagy, viajamos a fines del siglo XIX para entender un momento clave de la historia de la conquista de los territorios indígenas en la Argentina. La Zanja de Alsina, el rol de la Isla Martín García y la historia oculta detrás del característico empedrado porteño. “La gran diferencia con el Terrorismo de Estado del Siglo XX es que es fue proceso público, no un secuestro clandestino”, describe el integrante de la Red de Investigadores sobre Genocidio y Política Indígena. Una entrevista que además sirve para comprender porqué se instaló la idea de que no hay indígenas en la provincia de Buenos Aires.

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Imagen: Película Auka Liwen

La Zanja de Alsina (1876-1877) fue el punto de quiebre para los pueblos indígenas que habitaban en una de las pocas zonas que se mantenían fuera de la jurisdicción del Estado Argentino. Hasta ese momento, la “frontera con el indio” se encontraba a muy pocos cientos de kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.

Lejos de una estrategia defensiva, la Zanja cavada por el ministro de Guerra Alsina, explicó Mariano Nagy que “para las comunidades significó la pérdida de zonas muy importantes, sobre todo lagunas, los mejores pastos, y además (representó) la imposibilidad de poder interactuar con el interior bonaerense. Lo único que tiene de defensivo es que es un poco menos ofensivo que la estrategia de Roca posterior, pero no nos olvidemos que durante la época de Alsina se sometieron caciques, incluso a parcialidades que se consideraban amigas, como el caso de los indígenas de Catriel, a la gente de Manuel Grande. Es decir, las comunidades de lo que es hoy Buenos Aires no viven de ninguna manera como una estrategia defensiva el avance de la Zanja y las líneas telegráficas y los fortines cada una legua, lo viven de manera bien ofensiva y para ellos significó el abandono de lugares donde en algunos casos estaban hace más de dos, tres, cuatro o cinco décadas”.

En este contexto, hay que destacar que existían varios tratados de paz entre caciques originarios y el Estado argentino, que fueron violados por las autoridades “blancas”. Uno de los tratados fue firmado por el mismísimo Pincén, quien “era reacio, era uno de los caciques señalados como cacique de máxima alteridad, es decir que no se sometía a esto”. Nagy contó: “El primer (tratado) que firma va a ser en 1873, debido a que en un avance de las tropas apresan a una de sus hijas, a familiares y capitanejos, entonces él se ve obligado a firmar. Obviamente después (el tratado) es violado por el propio Gobierno, porque dice no atacarlo más y por supuesto esto no se cumple”.

“Después en otros casos tenemos acuerdos que son casi incumplibles para las comunidades. Yo recién mencionaba a Catriel: en 1875 el jefe de la Frontera Sur, (Nicolás) Levalle, lo convoca y le dice que el acuerdo era que se fueran de sus tierras, que tenían que funcionar como una tribu militarizada de las guardias nacionales. El propio (Alfred) Ebelot [Agrimensor, estaba según él mensurando tierras para Catriel y fue protagonista directo en la zanja de Alsina], reconoce que (este tratado) les impedía ver a sus propias familias, alejarse a 30 leguas en una zona que estaban instalados casi ininterrumpidamente hace dos décadas”.

“Lo que llega como momento bisagra es en 1877, cuando Alsina, observando que el Estado argentino podía romper la correlación de fuerzas, pone fin a todos los tratados, pero hasta el momento se venían celebrando y son muchos, se pueden describir casi decenas de tratados, en muchos casos se cumplían y en otros no”.

La resistencia indígena estaba dada por distintas estrategias, incluyendo, por supuesto, la diplomacia. “El relato hegemónico lo que intenta hacer es marcar un esquema binario donde estaban los salvajes por un lado y los civilizados por el otro. Lo que esto trata de hacer es negar la diplomacia, la política indígena, que incluía los tratados, los pactos, las raciones, el malón como política y práctica económica. Es decir, la frontera era un espacio, no era un límite, y en ese espacio se jugaban muchas cosas y se tenían distintos tipos de relaciones sociales, familiares, comerciales. Por supuesto si vos querés ‘construir’ a alguien para eliminarlo, todo esto no te sirve, porque está sabiendo gente que practica la agricultura, que negocia, que incorpora distintas pautas culturales de lo que podríamos llamar entre comillas ‘blancos’. Esto no es una buena propaganda si después vas a arrasar con ellos y los vas a eliminar y repartir las tierras en pocas manos”.

CONQUISTA, INCORPORACIÓN Y DISPERSIÓN

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La política genocida del Estado argentino no fue necesariamente la desaparición física de la totalidad de los originarios sino su incorporación. Mariano Nagy investigó sobre el devenir de las familias sobrevivientes a la Campaña del Desierto. Una de las características es la dispersión, la migración y la circulación en un contexto de autoinvisibilización, proletarización y en el mejor de los casos, la relocalización individual o familiar en zonas marginales de los nuevos núcleos urbanos.

Nos explicó Nagy: “Muchos de ellos fueron confinados en la Isla Martín García, o puede ser en Puán en la provincia de Buenos Aires, hay algunos casos más en la Patagonia. Para centrarnos en el caso de Martín García, muchas familias fueron repartidos desde ahí”.

En otros casos se disgregaron por distintos territorios. “Las familias generan un fenómeno de dispersión, circulación y migración, y se van incorporando, en muchos casos de manera individual o familiar, en las estancias, en los campos, como domadores de caballos. En algunos lugares que eran bien periféricos en esos pueblos (que recién nacen), se proletarizan y después, producto de esa proletización, van comprando algún lote en las zonas más marginales de esos poblados que en muchos casos devienen ciudad (como por ejemplo Trenque Lauquen), y hoy por hoy están en lo que serían las afueras del casco urbano”.

“En todo este proceso estos indígenas incluso recomiendan a sus hijos no señalarse como indígenas, o han trabajado la idea de “descendientes de” pero no como “indígenas”, es decir, se ve un proceso de autoborramiento en algunos casos y de invisibilización, que como resultado nos genera esta idea de que en Buenos Aires no hay indígenas cuando más bien hay y muchos”, planteó Nagy,

EL ROL DE LA ISLA MARTÍN GARCÍA

Sólo conocer la función de la Isla Martín García (en el Río de la Plata, cerca de Uruguay) y el sistema de distribución implementado por el Estado argentino para con las familias originarias, sirve para entender la disgregación comunitaria sufrida por los pueblos indígenas luego de la campaña del Desierto.

“Cuando uno visita la Isla Martín García los guías turísticos mencionan que estuvieron detenidos algunos presidentes como un dato pintoresco pero no refieren a otros procesos históricos, pese a que hay una escuelita que se llama Cacique Pincén que es porque por supuesto el Cacique Pincén estuvo detenido ahí”, relató Mariano.

“La Isla funcionó desde la era Colonial como un presidio. Más adelante, nosotros tenemos documentación que avala que en 1871 ya algunos contingentes derrotados y sometidos en la frontera empiezan a ser deportados a la Isla. A medida que se van sometiendo mayor cantidad de indígenas, el Estado se va organizando y organizando también a la Isla, por eso crea un lugar para el telégrafo, para el correo, una escuela”, agregó el especialista.

Y luego amplió: “Sobre todo cuando se intensifican las campañas militares en el segundo lustro de la década de 1870, la Isla deviene en un campo de concentración. Cabe aclarar, no es un campo de exterminio. Uno tiene la idea de los Nazis cuando ve las películas, donde había cámaras de gas, pero la Alemania Nazi ya desde la década del 30 crea campos de concentración y de disciplinamiento que se parecen más a esto de Martín García”.

MANO DE OBRA GRATIS

“La población sometida ahí es clasificada básicamente en dos categorías: ‘Indios presos’ para aquellos que estaban disponibles para cualquier actividad, y sino, los ‘Indios inútiles o débiles’ que se categorizaban como ‘Indios en depósito’, a estos que tenían alguna enfermedad o alguna afección, en principio no se lo repartía o no se los ponía en tareas muy arduas. Sin embargo, a los ‘Indios presos’ o se los repartía o se los incorporaba al Batallón de Artillería adentro de la Isla o a los trabajos de las canteras”, narró Nagy.

“Más adelante, la demanda que tenía la población civil, las clases altas en Buenos Aires o en el interior del país; o el Ejército o la Marina, va a hacer que haya básicamente tres destinos para estos indígenas. El Ejército o la Marina por un lado, el servicio doméstico para mujeres o niños, y las actividades productivas para los hombres que estaban en condición de poder trabajar duramente”, describió el historiador.

“La Isla funcionó como este campo de concentración que hizo trabajar ahí mismo, o fue punto intermedio donde después se repartieron. Hemos encontrado muchas cartas que así lo atestiguan u órdenes que hablan de ‘reparta, entregue 150 indios, 10 indios, 20 indios a tal lugar, al Ejército, a la Marina, entrégueselo a tal persona’, etcétera. Esto también tiene su correlato  en las narraciones orales de las propias familias y en los medios gráficos de la época, donde esto también está documentado”, puntualizó.

“Esto ya lo había investigado hace mucho tiempo Osvaldo Bayer, hace unos tantos años también Enrique Mases que habló y caratuló esto como “sistema de distribución”, que no es de tierras (que también se reparten en la Conquista del Desierto)”, aclaró el especialista,

“La gran diferencia con el Terrorismo de Estado del Siglo XX es que es un proceso público, no es un secuestro clandestino como funcionará después en la dictadura militar, por eso aparecen estos clasificados que uno cuando trabaja con alumnos les pregunta ¿por qué les parece a ustedes que en el diario aparece ‘avisan que mañana llega un contingente de indígenas’? Está funcionando a manera de avisos clasificados actuales, cuando están avisando a la gente letrada que se se puede acercar al puerto y va a ser beneficiario de quedarse con mano de obra gratis, que eran estos indígenas sometidos por el Estado”.

EL EMPEDRADO PORTEÑO

Muchas cosas que nos parecen típicas de las grandes ciudades, en realidad fueron construidas por mano de obra indígena,  desde tiempos de la Colonia en adelante. Así pasó con los primeros edificios públicos en Buenos Aires, e incluso con otros elementos propios del paisaje porteño. Siguiendo en esta línea, en la Isla Martín García, los originarios trabajaron en la cantera picando la piedra que luego iría a parar al empedrado de las calles de Buenos Aires.

Nagy al respecto explicó: “La documentación no aparece específicamente la tarea que hacen, pero cuando uno cruza esos documentos que son muchos, con la cantidad de piedra y de explotación de la canteras que incluso llevó al Gobierno argentino a hacer un informe para que no sacaran tantas piedras (estamos hablando de millones de toneladas por año), y ves que hay miles de indígenas que han pasado por la Isla Martín García, la ecuación es muy sencilla, ¿no?  Los trabajos en esa Isla definieron el empedrado de las calles de Buenos Aires”.


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