El Cacique Calelián vuelve a cabalgar por los pagos de Luján

263 años después de su muerte en el Río de la Plata, el cacique del Pueblo Acalián (originario de los Valles Calchaquíes), vuelve a generar polémica. A través de un proyecto presentado por el historiador Federico Suárez y el periodista Nicolás Grande, buscan reivindicar el nombre y figura de este líder indígena, que resistió con firmeza a las sanguinarias matanzas de la Colonia en las primeras décadas del 1700. “Nos pareció interesante más allá del hecho simbólico del cambio del nombre de calle, poder plantear un debate que es bastante amplio en cuanto a pueblos originarios”, expresó Nicolás Grande en Agassaganup O Zoba . De la figura de Manuel Calelián dijo: “Acá en Luján todavía resta instalarlo, resta difundirlo”.

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Manuel Calelián fue un cacique que quería la paz, pero las matanzas de los suyos lo obligaron a sublevarse como tantos otros líderes en los últimos siglos. Su vida parece una película y son Federico y Nicolás quienes impulsan  su visibilización.

Sobre el comienzo de esta iniciativa, Nicolás Grande relató: “Esto viene en consonancia con otros movimientos, como el que encabeza Osvaldo Bayer y Marcelo Valko, y la propuesta surge a partir de un trabajo que fuimos realizando con Federico Suárez, que es otro de los autores del proyecto, a partir de una figura que empieza a conocerse en Luján, que es la de Manuel Calelián. Federico, quien ha estado más en la investigación de su vida, ha publicado libros sobre él. Nos pareció interesante más allá del hecho simbólico del cambio del nombre de calle, poder plantear un debate que es bastante amplio en cuanto a pueblos originarios, la mirada dominante de la historia. Creímos que podía servir para eso más allá del hecho en sí del cambio de nombre”.

“Calelián tuvo actuación en lo que hoy serían las ciudades de Luján, Mercedes y Alberti donde estuvo asentado buena parte de su vida. En Mercedes se colocó a dos calles que no tenían nombre ‘Calelián’ y ‘Cangapol’ que fue otro cacique que maloneaba casi en conjunto con (él). En Alberti es una figura bastante más conocida que acá en Luján, de hecho cuando Federico presentó su libro en Alberti, lo esperaban con los brazos abiertos y acá en Luján, éramos pocos. Está más apropiada la figura de Calelián en Alberti y en Mercedes. Acá en Luján todavía resta instalarlo, resta difundirlo” comentó Nicolás valorando el trabajo de apropiación de la historia de este originario que han hecho las y los vecinos de las localidades vecinas.

LA HEROICA VIDA DE CALELIÁN

Buscando recuperar las figuras de los caciques bonaerenses para poner en valor su resistencia, consultamos a Nicolás sobre quién fue Manuel Calelián: “Recogiendo este trabajo que ha hecho Federico, contarles que es un cacique que viene de descendencia de los indios quilmes, su abuelo fue obligado a marchar como tantos otros pueblos de los Valles Calchaquíes. En esa caminata forzada el abuelo de Manuel Calelián se instala en Córdoba donde es asesinado, y el padre de Calelian es obligado a irse de Córdoba. Y así es donde terminan en lo que es hoy la localidad de Alberti, ese es el camino que van haciendo”.

Luego agregó: “En ese lugar el padre y parte de su tribu son asesinados en una de estas campañas punitivas que se acostumbraban hacer de parte del español (estamos hablando de mediados del siglo XVIII). Ahí es cuando Manuel Calelián aparece como el cacique que va a iniciar un proceso de venganza a esa matanza con diferentes malones a lo que eran fundamentalmente las estancias de Luján”.

“Luján todavía no era un pueblo, era un conjunto de estancias que marcaban uno de los límites con las fronteras entre el territorio indígena y el territorio español. Así se va a dar su vida, pero siempre marcando que los Calelianes fueron una tribu de paz, con una vocación muy fuerte de comercialización con el español. Las reacciones permanentes que han tenido fueron en respuesta a tratados que no se cumplían, a matanzas, un poco la historia de muchos otros pueblos originarios de lo que hoy es la Argentina” relató el periodista.

“Pasan otras cosas en el medio y esta historia concluye con la captura de Calelián y parte de su tribu, y el traslado en un barco hacia la Banda Oriental. En ese transcurso se sublevan, toman control temporal del barco y cuando vuelven a ser apresados, Calelián y otros miembros de su tribu deciden ahogarse en el Río de la Plata. Esa es la síntesis de esta vida de Manuel Calelián” contaba así Nicolás parte de la increíble vida de este gran hombre.

LA ÓPTICA DEL VENCEDOR

“La historia de los pueblos indígenas vinculada a Luján es una historia que se ha contado desde la barbarie del Malón arrasando la población, simplificando las razones de los malones. Ese ha sido el único relato de la historia ‘oficial’. Y eso hace que cuando uno plantea este tipo de propuestas, obviamente haya bastante resistencia, si bien hemos tenido por suerte muy buena repercusión, sobre todo en la gente más joven. Hace muy pocas semanas se armó una actividad con Osvaldo Bayer y Marcelo Valko a la cual fuimos invitados, y se ha hecho algún festival en lo que va desde la presentación del proyecto hasta acá” indicó el periodista.

Esta resistencia “era esperable, sobre todo Luján, una ciudad con bastante impronta conservadora”, de todas maneras “yo creo que estos son pasos que se van dando, hoy por lo pronto más gente conoce al cacique Manuel Calelián, lo considerará un referente -o no- de la historia pero empieza por lo menos a ser conocido”.

“Estas cosas son lentas y nosotros siempre la pensamos en vínculo directo con el presente, porque sino yo creo que sí se transforma en (lo que nos dicen algunos que es) ‘una pérdida de tiempo’. Pero cuando uno vincula ciertos relatos dominantes y los traslada al presente, me parece que es interesante, sobre todo Luján, que ha estado recibiendo y se viene acercando a vivir desde las provincias. Toda esta mirada y estas cosas despectivas hacia el otro diferente siguen estando y la historia me parece que debe servir también para tratar de cambiar estereotipos que todo el tiempo nos están metiendo en la cabeza” reflexionó Grande, analizando cuestiones que se perpetúan con fuerza en el presente.

PROHIBIDO CAMBIAR NOMBRES

Es de público conocimiento que, cuando existe la propuesta para reivindicar el pasado y presente indígena concretándolo a través del cambio de nombre en una calle o institución, muchos habitantes suelen oponerse. Por miedo, por desconocimiento o falta de interés, son de lo más variados y hasta llamativos algunos de los motivos por los cuales se oponen.

Nicolás explicó: “Esto fue presentado en octubre del año pasado en el Concejo, lo que ocurre es que justamente en respuesta a que en algún momento se intentó cambiar el nombre de Roca, hace 4 o 5 años el propio Concejo aprobó una ordenanza que regula el tema de la nomenclatura urbana de espacios públicos, y en esa ordenanza lo que se hace muy astutamente es prohibir el cambio de nombres de calles y otros espacios públicos”.

Luego continuó: “¿Por qué? Porque es más fácil cancelar cualquier debate, se llaman así y ya está. Va en contra cualquier criterio de debate histórico, yo creo que esto no tiene mucho asidero. Tenemos una primera dificultad que es esa. Se ha presentado por parte del Bloque del Frente para la Victoria un proyecto para modificar esta ordenanza, y aún teniendo cierto apoyo del resto de los concejales todavía no ha sido aprobado. Estuvo cerca de ser aprobado hace más o menos un mes, finalmente lograron quienes se oponen a esto, mandarlo nuevamente a Comisión con el compromiso de que vuelva pronto a ser tratado, seguramente estarán esperando el resultado de (las elecciones de) Octubre”.

Esto deja ver con claridad como, lamentablemente, las y los compañeros que impulsan el proyecto “Calelián por Roca” se encuentran con dos obstáculos difíciles de sortear: por un lado, lograr la modificación de esta ordenanza que impide el cambio de nombres en las calles y luego, al fin, plantear con más fuerza el debate sobre quien fue Manuel Calelián.

“Lo interesante es como hay criterios diferentes según los casos. Esta ordenanza actual impide poner nombres de personas que hayan muerto hace menos de 10 años, sin embargo se puso el nombre de Juan Pablo II recientemente a una calle. El problema no es el cambio de nombre en sí, sino cuáles son los debates que se dan en el medio. “La idea del proyecto es que cada uno que quiera se lo apropie y lo trabaje, bienvenido, eso está pasando con muchos jóvenes que a través de festivales, de charlas, están en movimiento y eso está bueno” reflexionó Nicolás

El trabajo que realizan Nicolás y Facundo es mucho más abarcativo: “También estamos trabajando sobre la figura de un anarquista que vivió en Luján que también ha quedado prácticamente olvidado. Un tipo absolutamente trascendente, fundador de La Protesta. Uno se pregunta porqué en Luján (como en tantos lados) hay una calle que se llama Ramón Falcón, y este médico, que trabajó mucho por los pobres, no está recordado. Sin duda como dice Marcelo Valko, muchas veces el tema de la designación de las cosas habla y mucho, deja muchas cosas” concluyó el periodista.


Agassaganup O Zobá (“La luna los hará arrepentir” en idioma querandí, una de las lenguas originarias del Río de la Plata)
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