“Me di cuenta que cuanto más sabía, más amaba el lugar donde vivía”

Aguas de Puma es uno de los libros preferidos de quienes hacemos Agassaganup O Zobá, porque ofrece una mirada reveladora del territorio rioplatense, desde el Ríachuelo hasta el Delta. ¿Querés cambiar tu manera de ver y sentir la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano? Entonces tenés que leer esta novela histórica que, a través de la leyenda de La Maldonada, se adentra en el mundo indígena en el marco de la primera fundación de 1536, que fracasó por la resistencia de los pueblos originarios.

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Dibujo de Juan Bertola para la Revista La Pulseada de La Plata

Agassaganup O Zobá entrevistó a Estela Martínez Luna, autora, junto a sus amigas Ana María Zetina y Luisa de la María, de Aguas de Puma. Sobre los inicios de este trabajo, nos contó que “comenzó por el gusto que compartimos por la mitología y queríamos encontrar un mito que estuviera en relación con el origen de la Ciudad de Buenos Aires. Empezamos a buscar información sobre lo que sucedió en la primera fundación y por supuesto sobre las costumbres de los pueblos originarios que habitaban la región cuando llegaron los españoles. Así empezó el trabajo de investigación bibliográfica”.

“Nos encontramos entonces con un libro que se llama La Argentina, escrito por Ruy Díaz de Guzmán en 1612, donde cuenta distintas peripecias de lo que ellos llamaban la Conquista, y hace referencia a un escueto episodio sobre esta mujer que se llama la Maldonada. Y realmente nos gustó, nos impactó. Este relato no es comprobable por fuentes históricas y desde esa época se comenzó a considerar que era una especie de leyenda. Y dijimos: bueno, este es el mito que estábamos buscando”, amplió Estela.

La Maldonada llega en 1536 con la expedición de conquista de Pedro de Mendoza pero según estos relatos, se sumerge al territorio indígena, ayuda a parir a una puma en una cueva y termina integrándose a los Querandíes, hasta que es capturada por los españoles que la condenan a morir por las fieras. La ataron al costado de un arroyo, pero fue protegida por las pumas que había ayudado a nacer. Se dice que a partir de ese momento este curso de agua comenzaría a ser llamado con su nombre, y actualmente es conocido como arroyo Maldonado.

El libro es una genial obra de divulgación, es sencillo de leer y muy entretenido. Estela explicó: “Ese era un poco el objetivo: que uno pudiera sentir la historia de la tierra en la que vivimos. Por eso tomamos también un mito, porque el mito habla de otra forma, uno a través de ese mito puede ir contando todo lo que pasó, o por lo menos todo lo que nosotros descubrimos que pasó, realmente para nosotros un descubrimiento”.

Ese es uno de los logros de Aguas de Puma: permite tener otra mirada del territorio de Buenos Aires. Esta nueva mirada es transformadora para lectores y también lo fue para sus propias autoras: “Esto lo hemos hablado muchas veces con mis amigas, realmente fue un descubrimiento muy fuerte, algo que nos afianzó muchísimo más en Buenos Aires, algo que nos hizo amar mucho más esta tierra y verla como un territorio sin tantos límites como los límites políticos que se le ponen, un barrio, esto, lo otro… Es un territorio con determinadas características. Los pueblos originarios eran pueblos nómades o seminómades, había una flexibilidad, un contacto constante. Y bueno, realmente es como que expandió un poco la frontera y a la vez profundizó en mi el arraigo”.

LUGAR DE ENCUENTRO

Estela Luna destacó: “Buenos Aires está caracterizada por ser un lugar de encuentro de culturas diferentes, fue así desde tiempos anteriores a que llegaran los españoles”, y agregó: “es una de las cosas que a mi me impactó y me enamoró de lo que fui investigando con respecto a las culturas de los pueblos que habitaban este lugar”.

“En el Delta estaba el pueblo más antiguo ahí, Chaná, Mbeguá y Chaná-timbú. Luego llegaron del norte etnias de origen selvático que acá llamamos guaraníes, que cohabitaron en esta zona. Y por el sur subieron pueblos nómades de origen patagónico que se asentaron en sus tolderías sobre las márgenes de los ríos como el Ríachuelo. Y estos fueron llamados Querandíes. O sea que ya había habido un encuentro cultural previo a la llegada de los españoles, muchísimos siglos antes y por supuesto que no hay registros escritos sobre esto”.

“Después llegaron los españoles y lamentablemente lo que pudo haber sido un encuentro terminó siendo un choque cultural y esto llevó, como a una desintegración, una fragmentación de todo”, lamentó Estela. “Creo que Buenos Aires sigue siendo un lugar de encuentro cultural: muchísimo más adelante llegaron inmigrantes europeos, los turcos, japones, chinos, koreanos, y bueno, actualmente viene mucha gente de Bolivia, de Paraguay, con sus culturas. Y todo esto se va asentando acá”. Sin embargo, “creo que hay una dificultad en Buenos Aires de sentir lo que hay en común, que es esta tierra y de poder tratar de que el encuentro entre todas estas culturas sea un encuentro con respeto por la diversidad cultural, que eso implica a la vez que haya una interacción integradora”.

“OPTICAS MUY DIFERENTES”

El título del libro rescata un mito guaraní que explica el color típico del Río de la Plata. “Cuenta la historia de un puma que fue criado en una aldea guaraní y que defendiendo a la que lo había criado es flechado en un ataque de una tribu vecina y enemiga. Este Puma antes de morir se sumerge en las aguas del río a cuya vera estaba la población que él defendió. En su honor dicen que la coloración de nuestro río que es pardusca, es el color de la coloración de este Puma. Fijate qué diferencia con la denominación que le dieron los españoles que fue ‘Río de la Plata’, porque ellos pensaban que si lo remontaban iban a llegar a territorios con plata mineral. Bueno, ópticas muy diferentes”, agregó Estela.

La cultura dominante en Buenos Aires desvoloriza la geografía y la hidrografía natural. El Río de la Plata es simplemente un curso de agua sucio, gris, barroso, el arroyo Maldonado se ha tapado y poco se lo relaciona con la leyenda de la Maldonada.

“Se pierden de vista estas historias y la riqueza hídrica de esta zona, que es impresionante. En un mundo que clama porque hay poca agua, nosotros tenemos una sobreabundancia de agua que casi no la podemos controlar, suceden inundaciones.  Tampoco hay como de parte de la cultura dominante mucho entendimiento con el agua de esta zona, no se entiende por dónde va, por dónde viene”, declaró la autora de Aguas de Puma.

“NO SABEMOS CASI NADA SOBRE ESTAS TIERRAS”

Parte de esta idiosincrasia que niega y desconoce el entorno natural donde vive, tiene que ver con un tipo de formación que ha dado el sistema educativo. En ese sentido, uno de los objetivos del libro es ofrecer esta mirada hacia dentro de las escuelas e instituciones de enseñanza. “No fue una intención que se diera desde el inicio. Cuando editamos el libro lo habíamos presentado en la Ciudad de Buenos Aires, había sido declarado de interés cultural, pero no hicimos gestiones en el ámbito educativo. En realidad, después nos empezamos a enterar que había docentes que lo estaba trabajando en el nivel medio, en la articulación entre lengua e historia. Esto nos alegró muchísimo y nos hizo dirigir otra mirada sobre este tema: qué interesante sería que autoridades educativas lo leyeran y lo evaluaran a ver si podría ser conveniente recomendar el trabajo con el libro en el nivel medio. Nos dio la impresión que tiene cosas interesantes para la formación de los jóvenes, de acá de Buenos Aires por lo menos”.

“En la medida que fuimos investigando nos dábamos cuenta que nosotras no sabíamos casi nada sobre lo que había en esa época en esta tierra. Es como que a nosotros se nos enseña que la Argentina como tal nace en las invasiones inglesas, o en tal caso se habla del Virreinato del Río de la Plata, no sabemos muy bien qué fue lo que pasó y porqué. Lo primero que me llamó la atención es que el libro en el cual encontramos este relato de La Maldonada, que es de 1612, se llama ‘La Argentina’. Eso me pareció muy increíble, que pensemos que la historia de la Argentina viene mucho después cuando en realidad este nombre está desde tanto tiempo. Lo que empezamos a descubrir es que no solamente no habíamos nada, sino que en la medida que preguntábamos la gente tampoco sabía nada”.

“Creo que la historia es nuestro pasado y de la misma manera que la historia individual nos constituye como personas, la historia comunitaria nos constituye como pueblo. El hecho de desconocer todos estos elementos históricos, antropológicos, realmente no nos deja anclarnos. Acá el tiempo ha pasado y como en todos los lugares, han pasado cosas. A mi me llamó muchísimo la atención darme cuenta de eso y me di cuenta que cuanto más sabía, más aprendía, más amaba el lugar donde vivía”, concluyó Estela.

Nuestra sociedad tiene un gran vacío de información y eso no es inocente, es el resultado de una política que buscó negar una identidad y un arraigo con el territorio que habitamos. Aguas de Puma es una herramienta para comenzar a revertir este proceso.


Agassaganup O Zobá (La luna los hará arrepentir)
Los lunes de 21 a 22 hs, por FM Fribuay 90.7 o en http://www.fmfribuay.org.ar
Programa de pueblos originarios, producido en el Partido de La Matanza, territorio ancestral del Cacique Querandí Telomián Condié.
Facebook: Agassaganup O Zobá
Twitter: Agassaganup_
Blog: agassaganup.wordpress.com

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