Las autoridades porteñas “consideran los idiomas indígenas como extranjeros”

Al pensar en una educación que tenga en cuenta las culturas de los pueblos originarios y sus cosmovisiones, una referencia obligada es el gran trabajo que ha hecho a lo largo de los años Enrique Samar, hasta hace pocos meses el director de la Escuela nº23, Distrito Escolar 11 de Flores Sur. Enrique, el docente que nunca cantó el himno a Sarmiento y quien siempre creyó que “se había cometido una gran injusticia con los pueblos originarios” ha impulsado y revalorizado iniciativas significativas para los hermanos y hermanos indígenas y para la sociedad toda.

Escuchar entrevista: MP3 at 18.2 MB

Foto: Eliana Waiser

Foto: Eliana Waiser

En Agassaganup O Zobá, el ex director recordó sus primeros pasos en la docencia: “Cuando empecé a trabajar como maestro siempre pensé que había una deuda histórica con los pueblos originarios, que se había cometido una gran injusticia. Con el transcurso del tiempo empecé a leer todo lo que pude para tratar de conocer más y aprender. En aquella época llegó a mis manos un libro de Ernesto Cardenal, “Homenaje a los indios de América”. El Quinto Centenario (del mal llamado “descubrimiento”) fue en las escuelas una sacudida muy grande, muchos maestros se replantearon su forma de enseñar el tema del 12 de octubre”.

Enrique contó con emoción la primera experiencia que tuvo junto a alumnos y alumnas de sexto grado con una comunidad originaria de la provincia de Chaco: “a principios de la década del ´90 tomamos contacto con una escuela de chicos mocovíes, la Escuela “418 Niño Mocoví”, que está  unos 18 kilómetros de Villa Ángela. Establecimos un vínculo con esos chicos y esas maestras que a nosotros nos enriqueció muchísimo. La experiencia fue inolvidable”.

“Con el transcurso del tiempo fui conociendo a distintos integrantes de distintas bandas de sikuris, fundamentalmente a Sartañani, pero también a hermanos de otras bandas y a integrantes de la comunidad boliviana y nos vinculamos con el Comité de Defensa del Proceso de Cambio en Bolivia” mencionó Samar.

El ex docente y director afirma que no es condición necesaria ser descendiente de una comunidad originaria para adherir a las luchas por su reivindicación: “Yo siempre cuento que en una oportunidad de las tantas veces que fuimos a los Contrafestejos, subimos al escenario con dos alumnos de la escuela, Juan Marcos Vanmacian y Joel Cohan, cada uno con su sikus. El apellido de uno es de origen judío y otro armenio, ninguno de los dos se llamaba Mamani, ni Quispe, así que fue maravilloso escuchar a los dos chicos en el escenario, creo que no se lo van a olvidar nunca”.

CUANDO LOS CHICOS LE DIJERON NO A SARMIENTO

Enrique Samar narró la iniciativa que emprendió, junto con la Escuela 23 D.E.11, para solicitar que, en el futuro, no sea obligatorio cantar el Himno a Sarmiento en los actos escolares: “Sarmiento es un personaje polémico, yo como maestro nunca lo canté, pero siempre fue una actitud individual. Un día llegó la maestra de séptimo casi asustada (se ríe) a decir que los alumnos no querían cantar el himno a Sarmiento y estaba muy preocupada. Yo le dije: vamos a hacer una cosa, que ellos estudien y fundamenten bien por qué no lo quieren cantar. Entonces hicieron una investigación y volcaron todo en un pizarrón. Yo los felicité en el acto del día del maestro y les expliqué a los padres cómo había surgido, lo que había pasado y que compartía todo lo que los chicos decían. Realmente ese día los chicos dieron una lección a todos, fue maravilloso”.

Luego agregó: “Esa actitud de los chicos fue valiente, porque en ese momento era una posición absolutamente minoritaria. A partir de eso yo aprendí que tenía que expresar públicamente mi posición con respecto a ese tema. Si bien existía un decreto del Gobierno de Macri que tornaba obligatorio el canto del himno en todos los actores escolares (el 1 de mayo, el 25 de mayo, el 17 de agosto), yo iba a poner el Himno a Sarmiento pero no lo iba a cantar, me adhería a lo que habían dicho los chicos y además le agregué más fundamentación. Entonces ese día, en el 2004 o en el 2005, pusimos el himno y el silencio fue atronador, no hubo un sólo chico, ni un maestro, ni un solo padre cantando el himno”.

Los niños tienen muchas veces una profunda conciencia de los males que han hecho nuestros “próceres”, y pueden dirimir entre las buenas y malas acciones que estos hombres han hecho. Entre las razones que expusieron, una de las más interesantes sostuvo que “Sarmiento hizo algunas cosas bien como construir escuelas, pero también muchas malas como maltratar y matar a indios y negros. La escuela que creó no era para ellos”.

Sobre la comunidad educativa, Samar expresó: “Hay otra cuestión con la obediencia debida que tenemos muy metida en la sociedad argentina, de aceptar lo que diga la autoridad, y eso está metido también en la cabeza de los maestros. A veces en la práctica no se es coherente con el discurso de una mirada crítica, de una actitud autónoma”.

REIVINDICANDO A TUPAC AMARU

El 13 de octubre de 2011, mediante la Ley 3949, luego de un proyecto impulsado por el ex director de la Escuela Nº 23 del Distrito Escolar 11, la Legislatura Porteña aprobó el cambio de nombre de la Plaza “Virreyes” por “Tupac Amaru”. Este fue el resultado de varios años de lucha que Enrique Samar decidió ponerse al hombro.

Enrique reflexionó: “Nosotros interpretamos la escuela como una escuela abierta, hermanada con las otras instituciones del barrio. En esta política de puertas abiertas un día me vino a visitar el mecánico del barrio, Rubén, y me contó la historia de la Plaza, que yo no conocía. Él me contó que se llamaba Armenia y el 12 de octubre de 1979 durante la dictadura militar le cambiaron el nombre y le pusieron Virreyes. Me dice: yo quiero que se llame Tupac Amaru, pero no sé qué hacer. Entonces yo le dije: hagamos una reunión de vecinos, de distintas organizaciones sociales del barrio, y la hicimos en la dirección de la escuela”.

“Ahí se planteó, por un lado, contarles a los vecinos que no sabían la historia de la plaza, por otro lado juntar firmas pidiendo el cambio de nombre, hacer un festival que efectivamente lo hicimos con la presencia de Osvaldo Bayer y con adhesiones de muchísima gente. Ese especie de petitorio lo firmaron Teresa Parodi, Leon Gieco, personalidades de la cultura, más allá del barrio. Con todo eso armamos un proyecto de ley que presentaron los chicos de la escuela en el marco de un proyecto que había en aquella época, que se llamaba ‘La Escuela y la Legislatura’”.

Enrique prosiguió: “Tuvimos que insistir. Lo presentamos con la firma de (Norberto) La Porta, del Partido Socialista, después otro año lo presentamos con la firma de un diputado del partido de (Luis) Zamora, de Autodeterminación y Libertad, y el último año lo presentamos con la firma de un diputado de Nuevo Encuentro. Lo tuvimos que reiterar todos los años porque siempre dormía en un cajón.

LA TERCERA FUE LA VENCIDA

“En la última oportunidad fuimos con los chicos, con banderas, nos sentamos el día de la sesión, ahí aplaudíamos a rabiar a los que estaban a favor, mirábamos con caras de enojados a los que hablaban en contra. Yo creo que la presencia de los alumnos de la escuela con sus guardapolvos blancos y sus carteles pidiendo el cambio de nombre de la Plaza fue decisivo. Si ese día no estábamos, yo creo que hubiera sido rechazado porque la mayoría la tiene el PRO que votaba en contra. Ese día los padres nos tuvieron mucha paciencia, porque tuvimos varias horas en la Legislatura, hasta que llegó el debate del proyecto y se discutió y finalmente se aprobó” mencionó el ex director, dando cuenta de cómo los objetivos pueden cumplirse si se unen las fuerzas.

EDUCACIÓN EN TIEMPOS DE MACRI

Samar es un ferviente defensor de la enseñanza pública. Este ex docente y director sostiene que es una de las mejores aliadas para llevar a cabo un proyecto de cambio y de transformación.

Consultamos a Enrique para que nos diera su opinión sobre cómo ve las políticas educativas que incorporan la cuestión de los pueblos originarios en la actualidad. Vale recordar que una de las más importantes fue la Ley 1550 que agregó el día 21 de junio como año nuevo de los pueblos indígenas, dentro del calendario de la Ciudad de Buenos Aires, una norma también impulsada por él desde su establecimiento, la cual permite faltar a clases.

“La ley logramos que se apruebe pero desde las autoridades del Gobierno, desde el Ministerio de Educación no tienen ningún interés por difundirla ni facilitar su aplicación. La idea es muy buena, la ley está, pero si los alumnos y los maestros no la conocen, y todo depende de la nuestra difusión boca a boca, las posibilidades son limitadas”.

“¿Cómo te puedo sintetizar la política educativa del Gobierno de la Ciudad? Para que se den una idea: la Educación Intercultural Bilingüe dentro del ámbito de la ciudad depende de la ‘Dirección de Idiomas Extranjeros’ del Ministerio de Educación, es decir que consideran al quichua, al guaraní y al aymara como idiomas extranjeros, es un disparate pero es coherente con su visión del mundo y de la vida. Eso sumado a toda la política de favorecer la educación privada, de destrucción de lo público, al autoritarismo, en fin, es un desastre”. Con estas palabras duras pero reales, Samar se despedía de Agassaganup O Zobá.


Agassaganup O Zobá (La luna los hará arrepentir)
Los lunes de 21 a 22 hs, por FM Fribuay 90.7 o en http://www.fmfribuay.org.ar
Programa de pueblos originarios, producido en el Partido de La Matanza, territorio ancestral del Cacique Querandí Telomián Condié.
Facebook: Agassaganup O Zobá
Twitter: Agassaganup_
Blog: agassaganup.wordpress.com

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